
¿No se sienten acaso más cercanos al suidadano durmiente de Plaza Candelaria? Hay algo de cercanía en ver a alguien durmiendo, de eso estoy seguro... ¿No les parece que comparten sus sueños, sus esperanzas, sus... emanaciones corporales? ¿No pueden casi oler los pocitos que rodean al camarada aquí en reposo? ¿No estarán más cerca de él como compatriotas, como conciudadanos, como vecinos, si, luego de su merecido descanso, el suidadano les presta el banquito, que es de él, de nosotros, de todos?